Pautas a seguir si tu bebé tiene el lagrimal obstruido

Si a tu bebé se le acumula la lágrima en uno o ambos ojos, quizá con algo de legaña o secreción, es posible que tenga el lagrimal obstruido. En Soft te damos algunas pautas para actuar.

Con “lagrimal” nos referimos al conducto que evacúa la lágrima de la superficie del ojo para que esta no se acumule. Por lo tanto, la obstrucción del conducto conlleva un lagrimeo más o menos llamativo, y a veces se acompaña de secreciones que salen del lagrimal hacia el ojo. La mayoría de las veces estas secreciones no se acompañan de conjuntivitis (el ojo se ve blanquito), aparecen simplemente por rebosamiento.

¿Qué hacer si tu bebé se encuentra en esta situación?

Lo primero no perder la calma porque casi siempre es un problema leve que se resuelve espontáneamente durante el primer año de vida en un porcentaje muy alto de casos.

Sin embargo, es conveniente hacer una revisión oftalmológica que confirme el diagnóstico, idealmente realizada por un oftalmólogo oculoplástico, especialista en vía lagrimal. Hay que descartar patologías menos frecuentes que pueden producir lagrimeo, como problemas de párpados o pestañas (epiblefaron), o incluso un glaucoma congénito, a la vez que se confirma o no el diagnóstico de obstrucción del lagrimal.

Si efectivamente impresiona de obstrucción del lagrimal, las instrucciones en la mayoría de los casos por debajo de un año son las siguientes:

  • Lavar con suero fisiológico las secreciones que aparezcan por la mañana o que se acumulen a lo largo del día.
  • Procurar que la piel de los párpados no esté húmeda en la medida de lo posible. Una buena opción es aplicar vaselina neutra sobre la piel del párpado inferior ya que la impermeabiliza e hidrata, y previene la aparición de eccemas.
  • No abusar de colirios antibióticos, reservándolos para la presencia de verdaderas conjuntivitis.
  • Realizar masajes a nivel del saco lagrimal, una o dos veces al día. Bien realizado, puede ser de utilidad, ya que el masaje ejerce presión hidrostática sobre la obstrucción, pudiendo resolverla. El problema es que en la práctica casi todos los papás lo hacen mal, por no haber sido instruidos adecuadamente. Para que sea efectivo, el masaje hay que hacerlo en la zona más interna del párpado inferior, palpando como un relieve de hueso que se nota, yéndonos más posterior aun. Ahí es donde se encuentra el saco lagrimal. Si lo hacemos más anteriormente, en el ala de la nariz, el efecto es nulo. Un buen consejo puede ser palpar primero la zona en uno mismo, para luego pasar a hacerlo en el bebé. En cualquier caso, su oftalmólogo debería explicarle cuidadosamente cómo hay que hacerlo. Un signo de que se ha hecho correctamente (aunque no tiene por qué verse necesariamente) es que al presionar aparezca secreción en el ojo, por reflujo al presionar en el lagrimal.

Si pasado el año de vida su hijo continua con lagrimeo, se puede ofrecer una intervención. El tratamiento inicial consiste en realizar un sondaje de la vía lagrimal. En quirófano, bajo anestesia (puede ser inhalatoria, con rápida recuperación que no precisa ingreso), se pasa una sonda roma muy fina por todo el conducto lagrimal. Por una parte nos sirve para ver si el trayecto es normal o hay alguna alteración inesperada. Y si se trata de una obstrucción habitual, con la propia sonda se perfora la membrana responsable de la obstrucción, resolviéndose el problema en un porcentaje muy alto de casos.

Es un procedimiento muy rápido, apenas un par de minutos, y los resultados pueden observarse a los pocos días.

 

 

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