Lipofilling en pacientes con prótesis ocular

Abordamos un tema especialmente importante en pacientes que requieren una prótesis ocular. Su mayor deseo, que su ojo protésico sea lo más parecido posible al ojo “bueno” y que pase desaparecido. Y sí, eso es posible. 

Para conseguirlo, es imprescindible contar con un ocularista, es decir, un técnico protésico que domine su campo, que sea capaz de darle el realismo y la viveza necesarios a la prótesis. Se necesita darle el tamaño, color y características lo más parecidas posibles con respecto al ojo sano. 

¿Qué sucede si la prótesis es de buena calidad, similar al ojo sano, pero se aprecia como hundida? Esto puede pasar tanto en pacientes que hayan sido operados de evisceración y tenga un implante interno en la órbita, como en pacientes que porten prótesis sobre su propio ojo, no operado, habitualmente en ptisis bulbi.

Lo que sucede en ambos casos es que existe una pérdida de volumen en la órbita que no es reemplazada suficientemente por la prótesis y, en caso de los pacientes eviscerados, por el implante (bola) orbitario. Con esto, hay que tener en cuenta que si queremos que la prótesis mantenga cierto movimiento y se pueda portar con comodidad a largo plazo, no puede tener cualquier volumen, de hecho cuanto más fina mejor, más movilidad tendrá y menos problemas dará a largo plazo.

¿Tiene alguna solución esta pérdida de volumen? Hasta hace poco tiempo, la única solución pasaba por cirugías agresivas como reemplazar el implante por uno de mayor tamaño, o colocar un segundo implante en el suelo de la órbita, que aportase volumen adicional. Sin embargo, actualmente podemos emplear una técnica mínimamente invasiva y muy segura denominada lipofilling o lipoestructura.

El lipofilling consiste en realizar la aspiración de una pequeña cantidad de grasa del propio paciente mediante una cánula muy fina, en zonas como el abdomen o la cara interna de la rodilla, para a continuación inyectar esa grasa dentro de la órbita, por detrás de la prótesis, de forma que se puede aportar un buen volumen y devolver el aspecto natural a la prótesis.

Esto significa que no se realizan cortes, solo pequeñas punciones para poder introducir las cánulas romas, tanto para extraer como para inyectar la grasa. Como se trata de tejido del propio paciente, nunca se va a rechazar y no va a generar ningún tipo de problema en el paciente. Solo hay que tener en cuenta que parte de la grasa que se inyecta no va a prender, por lo que se intenta hipercorregir con la intención de que el resultado final sea el deseado.

En definitiva, utilizamos técnicas mínimamente invasivas para tratar un problema frecuente que ahora tiene una muy buena solución. Contacta con nosotros en SOFT para tu primera consulta gratuita.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.